{"id":31570,"date":"2021-07-02T00:04:00","date_gmt":"2021-07-02T00:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/beyondtype2.org\/resources\/enfermedad-por-higado-graso-no-alcoholico-y-diabetes-tipo-2\/"},"modified":"2021-07-02T00:04:00","modified_gmt":"2021-07-02T00:04:00","slug":"enfermedad-por-higado-graso-no-alcoholico-y-diabetes-tipo-2","status":"publish","type":"resources","link":"https:\/\/beyondtype1.org\/es\/enfermedad-por-higado-graso-no-alcoholico-y-diabetes-tipo-2\/","title":{"rendered":"Enfermedad por H\u00edgado Graso no Alcoh\u00f3lico y Diabetes Tipo 2."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La enfermedad por h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico (HGNA) es la enfermedad cr&oacute;nica del h&iacute;gado que m&aacute;s afecta a los pa&iacute;ses occidentales industrializados (hasta 30% de los adultos en Europa y Estados Unidos de Am&eacute;rica).&nbsp; Esta condici&oacute;n est&aacute; caracterizada por una infiltraci&oacute;n o acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado y que no est&aacute; relacionada con un exceso en el consumo de alcohol.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se predice, que esta enfermedad, ser&aacute; pronto el principal indicador para trasplante hep&aacute;tico a nivel mundial.<\/span><\/p>\n<h3>Causas y factores de riesgo para h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico<\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque es dif&iacute;cil establecer si la resistencia a la insulina es la causa o la consecuencia de la relaci&oacute;n entre esta condici&oacute;n y diabetes Tipo 2,&nbsp; es uno de los eventos principales que ocurre en ambas condiciones y que ocasiona diversas alteraciones metab&oacute;licas entre ellas:<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">acumulaci&oacute;n excesiva de grasa visceral,&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">alteraciones en los l&iacute;pidos en sangre (colesterol y triglic&eacute;ridos):&nbsp; niveles m&aacute;s elevados de colesterol LDL, y niveles m&aacute;s bajos de colesterol HDL, y&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra de las causas frecuentes de h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y que adem&aacute;s se relaciona con la resistencia a la insulina, es el aumento de la cantidad de energ&iacute;a (calor&iacute;as) ingerida; por lo tanto, ese exceso de energ&iacute;a se almacena, en forma de triglic&eacute;ridos, en tejido adiposo y en otros dep&oacute;sitos:&nbsp; el h&iacute;gado, la grasa visceral, el m&uacute;sculo esquel&eacute;tico y el p&aacute;ncreas.&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En condiciones normales, uno de los roles de la insulina, es disminuir la cantidad de esta grasa circulante, pero en la presencia de resistencia a la insulina estos mecanismos se encuentran afectados.&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La resistencia a la insulina en el tejido adiposo y en el m&uacute;sculo esquel&eacute;tico, principalmente, se considera un componente muy importante en el origen del h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico, lo que conduce a un aumento en la glucosa libre en los tejidos, esto directamente relacionado con la diabetes Tipo 2, as&iacute; como en la acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado.&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La prevalencia de h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico es hasta 70% en pacientes con DT2, comparada con la poblaci&oacute;n en general.&nbsp; Adem&aacute;s, la presencia de DT2 en pacientes con h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico se asocia a una progresi&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida a otras complicaciones hep&aacute;ticas como cirrosis, falla hep&aacute;tica y carcinoma hepatocelular.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem&aacute;s, la evidencia actual sugiere, que, hay una relaci&oacute;n entre h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y la DT2, y que la enfermedad por h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico puede preceder y\/o promover el desarrollo de DT2.&nbsp; Aunque el h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico est&aacute; fuertemente asociado a la obesidad, la resistencia a la insulina y la DT2, muchos pacientes con h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico no presentan obesidad, y muchos otros no tienen diabetes Tipo 2.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dietas y estilo de vida poco saludables, han incrementado de manera importante la prevalencia de obesidad y DT2, y estas a su vez, la incidencia de h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico.<\/span><\/p>\n<h3>Recomendaciones nutrimentales y de estilo de vida para nuestros consultantes con h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y DT2<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Actualmente, existen muchos retos a la hora de encontrar una intervenci&oacute;n diet&eacute;tica que sea segura y efectiva para los pacientes con h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y DT2, aunque muchos estudios sugieren dar prioridad al h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tratamiento de los pacientes con DT2 y h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico deber&iacute;a enfocarse a reducir factores de riesgo cardiovasculares y disminuir la acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado.&nbsp; Parece que la restricci&oacute;n cal&oacute;rica tiene un papel muy importante en reducir la acumulaci&oacute;n de grasa hep&aacute;tica, m&aacute;s que la composici&oacute;n de macronutrimentos; esta reducci&oacute;n de la grasa hep&aacute;tica retrasa la progresi&oacute;n de la inflamaci&oacute;n y la fibrosis en pacientes con HGNA.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tratamiento de la obesidad, por medio de la modificaci&oacute;n de h&aacute;bitos de estilo de vida que incluyan una dieta correcta reducida en calor&iacute;as y un incremento en la actividad f&iacute;sica, es, hasta el d&iacute;a de hoy, la &uacute;nica soluci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y la progresi&oacute;n de estas dos enfermedades y las complicaciones asociadas a ellas.&nbsp; La modificaci&oacute;n de h&aacute;bitos de estilo de vida, tambi&eacute;n, pueden mejorar la hiperglicemia, la dislipidemia y los niveles de presi&oacute;n arterial.<\/span><\/p>\n<h3><strong>Los aspectos fundamentales del tratamiento nutricio se explican a continuaci&oacute;n:<\/strong><\/h3>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Reducci&oacute;n de peso:&nbsp; por medio de una dieta correcta reducida en calor&iacute;as, dise&ntilde;ada de acuerdo con las necesidades individuales.&nbsp; Aunque, en algunos estudios, la reducci&oacute;n de grasa hep&aacute;tica en pacientes con DT2 fue lograda por modificaciones en el estilo de vida, con una m&iacute;nima p&eacute;rdida de peso, o sin ella, lo cual sugiere que existen otros factores, adem&aacute;s de la p&eacute;rdida de peso, que juegan un papel importante en la mejor&iacute;a cl&iacute;nica de la h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y la DT2.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Patrones diet&eacute;ticos saludables:&nbsp; la dieta occidental se asocia con un mayor riesgo de h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico , mientras que aquellos pacientes que siguieron una dieta mediterr&aacute;nea mostraron un descenso en las enzimas hep&aacute;ticas, en el &iacute;ndice de masa corporal (IMC) y aumento en la sensibilidad a la insulina, a&uacute;n sin p&eacute;rdida de peso.<\/span>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"2\"><span style=\"font-weight: 400;\">La dieta mediterr&aacute;nea promueve el consumo de alimentos ricos en compuestos fen&oacute;licos (antioxidantes) y de grasas mono y poliinsaturadas, que se asocian con una disminuci&oacute;n de grasa hep&aacute;tica y mejor&iacute;a en la resistencia a la insulina.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nutrimentos de importancia:&nbsp; macronutrimentos tales como grasas saturadas y trans, az&uacute;cares simples (glucosa y fructosa) y un exceso de prote&iacute;na animal contribuyen a la acumulaci&oacute;n de triglic&eacute;ridos en el h&iacute;gado, lo cual afecta la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de las grasas.&nbsp; Por el contrario, grasas mono y poliinsaturadas, prote&iacute;na de origen vegetal y la fibra diet&eacute;tica tienen efectos beneficiosos para la funci&oacute;n del h&iacute;gado.<\/span>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"2\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hidratos de carbono:&nbsp; evitar el consumo de hidratos de carbono de absorci&oacute;n r&aacute;pida, especialmente los productos que contienen az&uacute;cares a&ntilde;adidos, sacarosa, fructosa y\/o jarabe de ma&iacute;z de alta fructosa.&nbsp; La fructosa es a&ntilde;adida com&uacute;nmente a alimentos y bebidas industrializados, y su consumo est&aacute; asociado con el incremento en el riesgo de esteatosis, fibrosis hep&aacute;tica, obesidad y RI.&nbsp; El consumo prolongado de sacarosa conduce a un aumento en la acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado y a intolerancia a la glucosa.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"2\"><span style=\"font-weight: 400;\">Grasas:&nbsp; se recomienda un mayor consumo de grasas mono y poliinsaturadas y una disminuci&oacute;n en el consumo de grasas saturadas (animales).<\/span>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"3\"><span style=\"font-weight: 400;\">Grasas monoinsaturadas: se encuentran en alimentos tales como el aceite de oliva y aguacate, los cuales han mostrado mejorar la sensibilidad a la insulina.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"3\"><span style=\"font-weight: 400;\">Grasas poliinsaturadas:&nbsp; mejor conocidos como omega-3 y omega-6.&nbsp; La dieta occidental, deficiente en omega-3, est&aacute; relacionada al desarrollo de h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico .<\/span>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"4\"><span style=\"font-weight: 400;\">Omega-3 (EPA y DHA):&nbsp; se encuentran en pescados grasos como salm&oacute;n, at&uacute;n y sardinas en aceite, aceite de canola, semillas de linaza y ch&iacute;a.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"4\"><span style=\"font-weight: 400;\">Omega-6:&nbsp; se encuentran en aceites de semillas como ma&iacute;z y girasol, en frutos secos como nueces, y en los cereales.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"2\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fibra:&nbsp; el consumo de fibra por medio de frutas, verduras, leguminosas y cereales de grano entero, tiene una acci&oacute;n inflamatoria y antioxidante y puede mejorar la RI en pacientes con h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y DT2.&nbsp; Adem&aacute;s, alimentos con hidratos de carbono complejos, como la fibra, estimulan y modulan el crecimiento de la microbiota intestinal.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Actividad f&iacute;sica:&nbsp; el ejercicio aer&oacute;bico combinado con el entrenamiento de fuerza cumple un papel muy importante en el manejo y el control de HGNA y DM2, y sus beneficios no son exclusivos de la p&eacute;rdida de peso.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Probi&oacute;ticos:&nbsp; pueden mejorar niveles de enzimas hep&aacute;ticas y, adem&aacute;s de promover la salud intestinal, reducen marcadores de inflamaci&oacute;n celular que intervienen en la progresi&oacute;n del HGNA.&nbsp; Se consideran seguros, aunque se necesitan m&aacute;s estudios para demostrar su eficacia en el tratamiento de la h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><b>Fuentes de consulta<\/b><\/h3>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fan H, Diao H, Lu Y, Xie J, Cheng X. The relation between serum adipose differentiation-related protein and non-alcoholic fatty liver disease in type 2 diabetes mellitus.&nbsp;Therapeutic Advances in Endocrinology and Metabolism. January 2020. doi:<\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/2042018820969025\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-weight: 400;\">10.1177\/2042018820969025<\/span><\/a><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jennison E, et&nbsp;al. Diagnosis and management of non-alcoholic fatty liver&nbsp;disease. Postgrad Med J 2019;95:314&ndash;322. doi:10.1136\/postgradmedj-2018-136316<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mantovani A,&nbsp;Byrne C,&nbsp;Bonora E,&nbsp;Targher G. Nonalcoholic Fatty Liver Disease and Risk of Incident Type 2 Diabetes: A Meta-analysis. Diabetes Care&nbsp;Feb 2018,&nbsp;41&nbsp;(2)&nbsp;372-382. doi:&nbsp;10.2337\/dc17-1902<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Stefan N, Roden M. Diabetes and Fatty Liver. Exp Clin Endocrinol Diabetes 2019; 127 (Suppl 1): S93&ndash;S96. doi: <\/span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1055\/a-0984-5753\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/doi.org\/10.1055\/a-0984-5753<\/span><\/a><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Kim KS, Lee BW, Kim YJ, Lee DH, Cha BS, Park CY. Nonalcoholic Fatty Liver Disease and Diabetes: Part II: Treatment. Diabetes Metab J. 2019 Apr;43(2):127-143. doi: 10.4093\/dmj.2019.0034.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Rhee EJ. Nonalcoholic Fatty Liver Disease and Diabetes: An Epidemiological Perspective. Endocrinol Metab (Seoul). 2019 Sep;34(3):226-233. doi: 10.3803\/EnM.2019.34.3.226.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Watt MJ, Miotto PM, De Nardo W, Montgomery MK. The Liver as an Endocrine Organ-Linking NAFLD and Insulin Resistance. Endocr Rev. 2019 Oct 1;40(5):1367-1393. doi: 10.1210\/er.2019-00034.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tanase DM, Gosav EM, Costea CF, Ciocoiu M, Lacatusu CM, Maranduca MA, Ouatu A, Floria M. The Intricate Relationship between Type 2 Diabetes Mellitus (T2DM), Insulin Resistance (IR), and Nonalcoholic Fatty Liver Disease (NAFLD). J Diabetes Res. 2020 Jul 31;2020:3920196. doi: 10.1155\/2020\/3920196.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Valenti L, Bugianesi E, Pajvani U, Targher G. Nonalcoholic fatty liver disease: cause or consequence of type 2 diabetes? Liver Int. 2016 Nov;36(11):1563-1579. doi: 10.1111\/liv.13185.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Bern&aacute; G, Romero-Gomez M. The role of nutrition in non-alcoholic fatty liver disease: Pathophysiology and management. Liver Int. 2020 Feb;40 Suppl 1:102-108. doi: 10.1111\/liv.14360.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">&nbsp;Salomone F, Ivancovsky-Wajcman D, Fliss-Isakov N, Webb M, Grosso G, Godos J, Galvano F, Shibolet O, Kariv R, Zelber-Sagi S. Higher phenolic acid intake independently associates with lower prevalence of insulin resistance and non-alcoholic fatty liver disease. JHEP Rep. 2020 Jan 28;2(2):100069. doi: 10.1016\/j.jhepr.2020.100069.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hazlehurst JM, Woods C, Marjot T, Cobbold JF, Tomlinson JW. Non-alcoholic fatty liver disease and diabetes.&nbsp;Metabolism. 2016;65(8):1096-1108. doi:10.1016\/j.metabol.2016.01.001<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Xie C, Halegoua-DeMarzio D. Role of Probiotics in Non-alcoholic Fatty Liver Disease: Does Gut Microbiota Matter?.&nbsp;Nutrients. 2019;11(11):2837. Published 2019 Nov 19. doi:10.3390\/nu11112837<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Byrne CD, Targher G. NAFLD: a multisystem disease. J Hepatol. 2015 Apr;62(1 Suppl):S47-64. doi: 10.1016\/j.jhep.2014.12.012.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Younossi ZM. Non-alcoholic fatty liver disease &ndash; A global public health perspective. J Hepatol. 2019 Mar;70(3):531-544. doi: 10.1016\/j.jhep.2018.10.033.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Younossi ZM. Non-alcoholic fatty liver disease &ndash; A global public health perspective. J Hepatol. 2019 Mar;70(3):531-544. doi: 10.1016\/j.jhep.2018.10.033.&nbsp;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ramos-Molina B, Mac&iacute;as-Gonz&aacute;lez M, Tinahones F. H&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico y diabetes tipo 2: epidemiolog&iacute;a, fenotipo y fisiopatolog&iacute;a del paciente con diabetes e h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico. Endocrinol Diabetes Nutr Supl. 2017;1(2):16-20.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Licenciada en Nutrici&oacute;n y Ciencia de los Alimentos en la UIA Le&oacute;n, Maestra en Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica en la UNIVA Le&oacute;n, Nutri&oacute;loga Cl&iacute;nica, de 2004 a 2009 en el Hospital General Regional de Le&oacute;n, Gto.  Nutri&oacute;loga adscrita al Departamento de Nutrici&oacute;n y Dietolog&iacute;a de 2004 a 2006. Ha participado como co-autora y editora de diversas publicaciones y trabajos de investigaci&oacute;n en Nutrici&oacute;n.<br>\nEn 2017, empec&eacute; a dar consulta de Nutrici&oacute;n en l&iacute;nea, y hoy, puedo decir, que la mitad del d&iacute;a la dedico a mi profesi&oacute;n.<\/p>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La enfermedad por h&iacute;gado graso no alcoh&oacute;lico (HGNA) es la enfermedad cr&oacute;nica del h&iacute;gado que m&aacute;s afecta a los pa&iacute;ses occidentales industrializados (hasta 30% de los adultos en Europa y Estados Unidos de Am&eacute;rica).&nbsp; Esta condici&oacute;n est&aacute; caracterizada por una infiltraci&oacute;n o acumulaci&oacute;n de grasa en el h&iacute;gado y que no est&aacute; relacionada con un 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