PRECAUCIÓN: CÓMO HABLAMOS DE LOS NÚMEROS «MALOS» CON NUESTROS NIÑOS CON DIABETES
Escrito por: Tom Karlya "Diabetes Dad"
4 minutos de lectura
agosto 4, 2016
Hay un comercial de televisión que muestra cuando una mujer recibe un informe de su médico y su colesterol (el LDL "el colesterol malo") ha bajado; ella está emocionada. Ella le choca los cinco al mundo ... y va a jugar a los bolos; ella es muy feliz.
Hay un comercial de televisión que muestra cuando una mujer recibe un informe de su médico y su colesterol (el LDL «el colesterol malo») ha bajado; ella está emocionada. Ella le choca los cinco al mundo … y va a jugar a los bolos; ella es muy feliz.
Cuando se trata de la diabetes y los números, siempre he pensado que es mejor tomar un enfoque diferente. Cuando mi hija Kaitlyn era más joven, cada vez que ella revisaba su azúcar en la sangre, tratábamos lo mejor que podíamos de no mostrar ninguna reacción y siempre simplemente le dábamos las gracias por cuidarse ella sola… esto nos sirvió de mucho.
Esta es una historia de advertencia para todos los padres…
Aunque los números buenos parecieran ser dignos de gritarlos desde la cima de la montaña y publicar las imágenes de nuestros hijos sosteniendo un medidor con un número como de 5.1 mmol/L92 mg/dL podría parece alentador, mi pregunta ha sido siempre, ¿qué ocurre cuando el niño(a) tiene 18.9 mmol/L341 mg/dL? Cuando no se hace gran fiesta sobre esos números … ¿qué otra cosa puede pensar un niño, más que él o ella ha fallado?
Sólo sigue leyendo. Estoy a favor de darle un refuerzo positivo de 100% a cualquier niño. El Señor sabe cuánto amo a los niños y haría cualquier cosa para hacerles la vida más fácil. No hago esta pregunta para que la veas desde tu punto de vista, sino que quiero pedirte que lo pienses desde el punto de vista de los niños.
Si esperas con ansias un buen número o un buen número de hemoglobina A1c, sin duda, habrá momentos en que un número no tan óptimo estará presente; si hay una expectativa de esa clase, es natural que el niño se sienta como que ha fracasado cuando aparezca un número que no se considera muy bueno. No es su culpa. No hay nada que el niño pueda hacer para prevenir esta enfermedad.
Sí se da la oportunidad, y el niño está haciendo (lo dejo para que ustedes lo definan) lo mejor que puede, el número no debería importar en relación con si lo hace bien o no. El número es un indicador que le permite ajustarse. El número es un medio para corregir algo que está pasando dentro de su cuerpo. No puedo emitir una advertencia que sea lo bastante fuerte, de tener mucho cuidado con cómo reflejamos esos números en nuestros hijos; ya sean buenos o malos. Porque si sólo resaltamos lo bueno, lo malo se va tomar en serio.
Es de pensarlo.
«Ese es un buen número, cariño».
«¡Wow, cien! ¡Bien hecho!»
«Qué gran día estás teniendo con esos números».
«¡ESTUPENDO! Segundo número consecutivo por debajo de los 120… buen trabajo, cariño».
¿Y qué sucede cuando los números no reflejan algo tan bueno?
(No…decimos…nada).
¿Qué piensa el niño(a)? Sin embargo, si pensamos en algo qué decir, por la sencilla razón de que están comprobando su nivel de azúcar en la sangre para asegurarse de que se mantengan saludables (muy simplificado, lo sé) como un refuerzo positivo, eso es fabuloso.
Mi querido amigo, el Dr. Richard Rubin, ( y verdaderamente el mejor en la psique de los niños con diabetes del mundo), me dijo una vez que después de que le revisáramos el nivel de azúcar en la sangre de Kaitlyn, que le preguntara qué pensaba ella que era la razón por la que el número estaba como estaba: 5.5 mmol/L100 mg/dL o 15.6 mmol/L280 mg/dL. Por supuesto que, dependiendo de qué tan alto o bajo fuera ese número. es importante saber cuándo hacer esa pregunta, pero la idea era clara; hacer lo que se podía hacer, de forma que ese número no se reflejara directamente en nuestra hija. Incluso si «se portaran mal toda la mañana», comiendo todo lo que no deberían comer (orientado a la adolescencia), aún así no es su culpa que tengan que comer de una forma determinada.
Nunca dije que sería fácil. Todos hemos pasado por los años de la adolescencia y es muy difícil cuando ellos no hacen lo que se supone que deben estar haciendo. Pero cuando se trata de la diabetes, no es lo mismo que «limpiar su habitación». Si el chico o chica «te saca de su vida», porque has hecho que su diabetes sea tu misión, corrigiéndolos en todo lo que hagan, su voz será «silenciada» a medida que crecen.
Sean creativos.
El doctor Rubin (Señor, cómo echo de menos este hombre) dijo que siempre hay que darles a elegir. Tan rápido como sea posible, cambiemos el enfoque en el número preguntándoles lo que él o ella debe hacer al respecto. «Estás en 18.1 mmol/L325 mg/dL, ¿debes administrarte insulina o solo un vaso de agua?» (Y pregunta por qué). Cuanto más joven sea, más fácil se lo harás… pero que sea una elección. «Estás en 5.5 mmol/L100 mg/dL, ¿hay que hacer algo?» Después de un tiempo, estas preguntas se convertirán en sus propias preguntas que ellos tendrán que hacerse y tomar acción ellos mismos.
Cuando se trata de la diabetes, siempre le digo a la gente que los números son indicadores… que se aseguren que sus hijo no lo tomen como su razón para el fracaso. Cuanto más se celebren esos «buenos números», con toda seguridad tomarán los «malos» números como algo que ellos están haciendo mal. ¿Fácil? No. Sin embargo, a la larga, a ellos les servirá mucho mejor. Deja las reflexiones para el espejo.
Soy el papá diabetes.
Autor
Tom Karlya "Diabetes Dad"
Tom Karlya, Vicepresidente de Diabetes Research Institute Foundation (la fundación del instituto de investigación de la diabetes), es conocido en la comunidad de personas diabéticas como el papá diabetes y escribe una columna diaria. Su columna mensual la puedes encontrar en dLife. Se ha involucrado en el tema de la diabetes desde que su hija, Kaitlyn, fue diagnosticada en el 1,992 a los dos años. En el 2,009, su hijo Rob también fue diagnosticado a la edad de 13 años. Tom estuvo en el Capitolio del estado de Nueva York, dio declaraciones en Washington, D. C., participó en eventos relacionados con la diabetes en las Naciones Unidas y ha dado conferencias a lo largo de los Estados Unidos sobre el tema de tener un hijo diabético. Recibió el premio Jeff Hitchcock Distinguished Service Award (premio al servicio distinguido) de parte de la CWD, fue el representante contra la diabetes, del año, de Metro-NY Chapter of the American Association of Diabetes Educators (la sección metropolitana de Nueva York de la asociación americana de educadores de la diabetes) y, entre muchos otros premios de grupos y organizaciones, también fue reconocido por LIONs International por su trabajo sobre la diabetes.
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