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Tomar un Vuelo con Ansiedad Debido a la Diabetes

Escrito por: JACKIE REILLY-ROMO

3 minutos de lectura

agosto 25, 2017

Jackie nos comparte sobre su experiencia con el manejo de la ansiedad en cada vuelo con diabetes.

 

En un viaje reciente desde mi estado natal de Maryland a mi hogar actual en el norte de Inglaterra, de repente me di cuenta de la cantidad de ansiedad debido a la diabetes que llevo conmigo cada vez que tomo un vuelo

He tenido innumerables incidentes de ansiedad y malestar por la diabetes en los aeropuertos, incluido mi temor a que mis frascos de insulina se rompan cuando se manipulan incorrectamente, ver todos los suministros de mi bolsa para la diabetes que se desempacan y se vuelven a empacar sin cuidado, discusiones con el personal sobre si mi sensor puede o no pasar por un escáner de todo el cuerpo, ser interrogada (a pesar de seguir todas las regulaciones y de tener cartas de mi médico) sobre mi equipo para la diabetes, me dicen que no puedo sacar mi «teléfono» del bolsillo, la alarma de mis diversos métodos de enfriamiento de insulina que he usado, registros de bolsas, registros corporales y pruebas de explosivos a mi bomba de insulina. No importa lo que sea, ya me ha pasado. Accedo a todo en estas situaciones por temor a ser expulsada del aeropuerto o a que no se me permita abordar.

En este viaje en particular, mi ansiedad debido a la diabetes fue desencadenada por un incidente, que me sucede con frecuencia: cuando le di mi boleto de embarque para salir al avión, una azafata me dijo que iba a revisar mi equipaje de mano (una pequeña maleta con rodos de tamaño según las regulaciones que contiene todos mis suministros para la diabetes y todos sabemos que el equipaje para viajar con diabetes no es liviano) en un vuelo de conexión local «muy ocupado» desde Dublín. Esta no es una solicitud irrazonable para la mayoría de las personas en el aeropuerto, y para la mayoría de la gente esto sería una molestia menor. Pero para alguien con diabetes tipo 1 que lleva su mundo y su soporte de vida en su pequeña maleta rodante, es mucho más.

Esto sucede con la suficiente frecuencia como para idear un plan de acción. Llevo una bolsa plegable adicional para que pueda desempacar apresuradamente todos mis suministros en la puerta y ponerlos en esta bolsa extra, y luego le entrego la maleta. Lo que le digo es «Por favor, tengo equipo médico importante en mi bolsa que necesito en todo momento», siempre recibo la misma respuesta: «Deberá volver a empacar su maleta y sacarla».

Me causa ansiedad Cada Una De Las Veces. ¿Qué pasa si dejo algo allí y hace demasiado calor o frío en la bodega de la carga? ¿Qué pasa si la bolsa no sale nuevamente como debería? ¿Podré colocar todos mis suministros en mi bolsa extra?

¡Oh no! Cuando finalmente abordé este vuelo, me di cuenta de que, en la prisa por ordenarlo todo, dejé la mayoría de mis suministros para tratar los niveles bajos de azúcar en la maleta.

Esta vez tuve suerte. No se me bajó el azúcar en el vuelo y todo salió bien. Cuando subimos al avión, resultó que todos los compartimientos de arriba sobre nosotros para tres filas en cualquier dirección estaban vacíos o casi sin nada. No le habría costado nada al personal de la aerolínea permitirme llevar la maleta pequeña conmigo. Entiendo que las aerolíneas y los aeropuertos tienen reglamentos establecidos por razones específicas, y hago todo lo que esté en mi poder para cumplirlos. Pero la vida con diabetes es difícil: no creo que sea demasiado pedirles a las aerolíneas y aeropuertos que desarrollen políticas amigables para las personas con diabetes para acomodar y tener en cuenta las necesidades de las personas con diabetes (una discapacidad definida y protegida después de todo, me guste o no).

Quizás no parezca un gran problema para aquellos en el mundo sin diabetes, ¡pero un poco de consideración me haría un mundo de diferencia!


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Beyond Diabetes author

Autor

JACKIE REILLY-ROMO

Jackie ha tenido diabetes tipo 1 durante 16 años y usa una microinfusora Medtronic 640g y el sensor correspondiente. Originaria de Maryland, Jackie se mudó al Reino Unido hace casi 10 años, donde es docente y, vive con su esposo y su gato. Ella solo está tratando de prosperar, a pesar de la diabetes.