Convertirme en principiante, una vez más.
Escrito por: Melissa Rodgers
2 minutos de lectura
mayo 24, 2017
No voy a mentir. Cuando me diagnosticaron diabetes Tipo 1, pensé que mi vida había terminado. Vi cómo se cerraban muchas puertas en mi futuro; había demasiadas cosas que no pensaba que iba a poder hacer; y durante mucho tiempo, estuve enojada.
No voy a mentir. Cuando me diagnosticaron diabetes Tipo 1, pensé que mi vida había terminado. Vi cómo se cerraban muchas puertas en mi futuro; había demasiadas cosas que no pensaba que iba a poder hacer; y durante mucho tiempo, estuve enojada. Así que hice lo que muchos de nosotros hacemos, e ignoraba la diabetes. Me negaba a dejar que me definiera, pero al ignorarla la dejaba hacer exactamente eso.
Pasé gran parte de mi infancia teniendo miedo. Nunca quise destacar. Nunca quise parecer estúpida porque no sabía algo. Esto significa que pasaba mucho tiempo sin probar cosas nuevas. Me apegaba a lo que sabía. Me volví buena en lo que sabía, pero siempre supe que faltaba algo. Yo quería más. Quería ser como los personajes sobre los que leo en los libros, los que siempre andaban tras aventuras, siendo valientes.
Cuando me diagnosticaron diabetes, de repente tuve una excusa para todas las cosas que no podía hacer. Me podía esconder detrás de la puerta de la diabetes. Pero resulta que en realidad fue la diabetes la que me enseñó a ser valiente. Me di cuenta de que yo misma era la única que me retenía. Si escuchas la voz en tu cabeza durante mucho tiempo, empiezas a creerle.
Aún recuerdo lo aterrorizada que estaba mientras me administraba esa primera inyección hace más de quince años. No pensaba que habría alguna manera en que pudiera hacerlo. Pero no tenía elección. Eran las inyecciones o la muerte, y ese tipo de probabilidades hacen que las decisiones sean más fáciles de tomar, eso es seguro. La diabetes me ha enseñado que tener miedo es solo una parte de la vida. Cuanto más me pongo en situaciones que me incomodan, más me gusta la persona que soy por intentarlo.
Todo comenzó cuando empecé a correr. Empecé con dos kilómetros lentos y dolorosos. Cinco años más tarde, ya he corrido medias maratones, maratones e incluso ultra maratones. Correr 100 km cambió mi vida. Y el hecho de terminar la carrera no cambió mi vida. Mi vida cambió porque logré llegar a a la línea de salida. El momento más eufórico de mi vida fue en la línea de salida de esa primera carrera de 100 km. No podía dejar de sonreír. Todo lo que podía pensar era «Realmente logré llegar… la chica que nunca pensó que podría correr, finalmente ha demostrado que sí puede».
Nunca he sido una buena ciclista. Pero hace solo unos años tampoco me hubiera llamado corredora. Bike Beyond era una oportunidad demasiado increíble como para perdérmela solo por miedo. Así que me animé a participar y me di cuenta de que, una vez más, tendría que convertirme en principiante.
Siempre he admirado a las personas que aprenden nuevas habilidades ya siendo adultas. No es cómodo ser principiante y ser vulnerable. Todas estas situaciones que me hacen sentir incómoda son hacia las que me empujo a buscar. Cualquier cosa que sé que será un reto tiende a hacer que mis ojos se iluminen. Prefiero intentarlo que pasarme la vida preguntándome si podría hacerlo. Resulta que fallar no es tan aterrador como solía pensar que era.
En unas pocas semanas viajaré por América, maravillándome una vez más con esta chica que he logrado llegar a ser. Todavía me río de mí misma cuando ando en bicicleta, maravillándome con esta increíble oportunidad para la que he sido seleccionada. Aquí es donde sucede la magia. Y, después de todo, no quiero dejar que el miedo decida mi futuro.
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Autor
Melissa Rodgers
Mel Rodgers tiene 32 años y creció en Australia, Filipinas y Sri Lanka. Ella fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 justo antes de cumplir 18 años. En años más recientes ha descubierto el amor por correr distancias ridículamente largas, especialmente cuando incluye senderos de montañas. Está feliz de ser parte del equipo Bike Beyond y no halla las horas de ver lo grande es Estados Unidos desde la perspectiva de una ciclista.
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