Cómo la deshidratación puede elevar tus niveles de glucosa (azúcar) en sangre
Escrito por: Ginger Vieira
7 minutos de lectura
mayo 8, 2026
¿Tomas suficiente agua? Incluso una deshidratación leve puede aumentar el nivel de glucosa en sangre si vives con diabetes. Descubre por qué aquí...
La mayoría de las personas tienen alrededor de un 60% de agua en el cuerpo. Sin embargo, esta cantidad puede cambiar dependiendo de factores como la edad, el sexo y la cantidad de músculo o grasa corporal. Desde el nacimiento hasta los seis meses de edad, en promedio, el cuerpo está compuesto por un 74% de agua.
Sin importar quién seas, mantenerte hidratado es muy importante para que tu cuerpo funcione correctamente. La hidratación también juega un papel clave en el manejo de la diabetes.
El problema de la deshidratación
Las personas con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal o trastornos gastrointestinales tienen mayor probabilidad de deshidratarse. La deshidratación puede provocar hospitalización y otros problemas de salud.
La deshidratación es responsable de aproximadamente entre el 1 y el 3% de todas las hospitalizaciones en Estados Unidos. El lugar donde vives también influye. Las personas que viven en zonas con temperaturas extremas, acceso limitado a agua potable y altas tasas de enfermedades infecciosas que causan pérdida de líquidos tienen un mayor riesgo de deshidratación.
La deshidratación ocurre cuando no tomas suficiente agua o cuando pierdes líquidos rápidamente por sudoración, vómito o diarrea.
Los síntomas de deshidratación incluyen:
- Dolor de cabeza y confusión.
- Cansancio (fatiga).
- Mareo, debilidad y sensación de desvanecimiento.
- Boca seca y/o tos seca.
- Frecuencia cardíaca alta pero presión arterial baja.
- Pérdida del apetito, aunque puede haber antojos de azúcar.
- Piel enrojecida.
- Pies hinchados.
- Calambres musculares.
- Intolerancia al calor o escalofríos.
- Estreñimiento.
- Orina de color oscuro. La orina debería ser de un color claro y transparente.
¿Por qué la deshidratación eleva los niveles de glucosa?
Cuando te deshidratas, significa que hay menos agua en tu sangre. Esto hace que el azúcar (glucosa) esté más concentrada. Incluso si la cantidad de azúcar en la sangre no ha aumentado, el cambio en el equilibrio entre agua y azúcar puede provocar niveles elevados de glucosa.
Piensa en esto: cuando se prepara jarabe de maple, se recolecta savia de los árboles. La savia es principalmente agua —aproximadamente un 95%— y solo alrededor de un 5% azúcar. Cuando se hierve la savia para eliminar el agua, el azúcar se concentra más. Así se crea un jarabe espeso y dulce. Menos agua significa más azúcar en el jarabe.
La sangre necesita suficiente agua para mantener el equilibrio adecuado entre agua y azúcar.
¿Por qué la deshidratación es más peligrosa para las personas con diabetes?
La deshidratación puede ser especialmente peligrosa en personas con diabetes, particularmente durante climas calurosos, ejercicio intenso o enfermedades con diarrea o vómito. Puede elevar tus niveles de glucosa.
Si estás enfermo y no puedes retener líquidos, acude a urgencias o a la sala de emergencias. Allí pueden administrarte líquidos por vía intravenosa (IV) para ayudarte a rehidratarte. Puede parecer innecesario, pero no conviene tomar la deshidratación a la ligera. Rehidratarte con líquidos IV, agua o bebidas deportivas puede ayudar a reducir tu glucosa a niveles más seguros.
Ten cuidado al elegir bebidas deportivas como Gatorade, Powerade, Pedialyte, etc., para mantenerte hidratado. Muchas contienen grandes cantidades de azúcar, así que revisa las etiquetas nutricionales antes de comprarlas. Pregunta a tu médico si debes administrarte insulina al consumirlas o elige opciones con poca o nada de azúcar.
La deshidratación severa puede poner en riesgo la vida. Esto sucede porque la sangre se vuelve muy concentrada en azúcar y puede haber niveles bajos de minerales importantes como sodio y potasio. Si no se trata, incluso puede provocar cetoacidosis diabética (CAD).
¿Por qué el agua es importante en el manejo de la diabetes?
Tomar agua es una de las maneras más sencillas de apoyar el manejo general de la glucosa, además de aportar muchos beneficios.
El agua ayuda a tu cuerpo de muchas formas, entre ellas:
- Transportar oxígeno y nutrientes (incluida la glucosa) a través del torrente sanguíneo hacia las células.
- Producción de hormonas.
- Funcionamiento de neurotransmisores.
- Regular la temperatura corporal.
- Mantener húmedas las membranas del cuerpo.
- Mantener los ojos limpios y húmedos.
- Ayudar a oler, saborear y tragar alimentos.
- Favorecer los movimientos intestinales.
- Eliminar toxinas y desechos mediante la orina y el sudor.
- Metabolizar los alimentos para obtener energía.
- Disolver minerales y vitaminas de los alimentos.
- Producir saliva.
- Lubricar las articulaciones.
- Proteger el cerebro, médula espinal, órganos y al feto durante el embarazo.
- Proteger articulaciones, órganos y huesos mediante amortiguación.
¿Se puede tomar demasiada agua?
La intoxicación por agua es poco común, pero puede ocurrir. Sucede cuando alguien bebe demasiada agua. Si crees que estás sobrehidratado, habla con tu médico.
Es posible que necesites limitar tu consumo de agua si:
- Tienes ciertas condiciones de salud, incluyendo insuficiencia renal, hepática o cardíaca.
- Presentas síntomas de sobrehidratación.
- Tomas medicamentos que causan retención de líquidos.
- Tomas otros medicamentos, incluidos algunos antidepresivos y opioides.
- Un médico te ha indicado reducir tu consumo de agua por cualquier razón.
Los síntomas leves de intoxicación por agua incluyen:
- Náusea.
- Vómito.
- Distensión abdominal.
Los síntomas graves incluyen:
- Convulsiones.
- Confusión.
- Coma.
La intoxicación por agua puede poner en riesgo la vida. Si los síntomas son graves, acude a urgencias o a la sala de emergencias. Es posible que necesiten reemplazar el exceso de agua con sodio. No intentes tratar esto por tu cuenta en casa.
Crea un nuevo hábito: toma suficiente agua todos los días
Si no estás acostumbrado a tomar suficiente agua, comienza poco a poco y aumenta gradualmente. Crear nuevos hábitos toma tiempo, y este vale la pena. Una regla general es tomar la mitad de tu peso corporal en onzas de agua al día. Esto significa que si pesas 180 libras, deberías tomar 90 onzas de agua diariamente.
Las necesidades exactas varían de persona a persona. Si además tienes factores que aumentan el riesgo de deshidratación, probablemente necesitarás consumir más agua. Por ejemplo, si haces mucho ejercicio, estás expuesto a altas temperaturas o tienes mayor masa muscular.
Puede que necesites aumentar tu consumo habitual de agua si:
- Tomas medicamentos que aumentan la producción de orina.
- Haces ejercicio intenso, especialmente entrenamiento de resistencia.
- Estás expuesto a temperaturas extremadamente altas.
- Tienes diarrea o vómito y necesitas reponer líquidos.
- Estás embarazada o amamantando.
Siempre habla con tu médico sobre tus metas de hidratación y cualquier preocupación que tengas.
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Autor
Ginger Vieira
Ginger Vieira es una autora y escritora que vive con diabetes Tipo 1, enfermedad celíaca, fibromialgia e hipotiroidismo. Es autora de una variedad de libros, incluidos "When I Go Low" (Cuando tengo un nivel bajo) (para niños), "Pregnancy with Type 1 Diabetes" (El embarazo con diabetes Tipo 1) y "Dealing with Diabetes Burnout" (Lidiando con el síndrome de burnout por la diabetes). Ginger también ha escrito para Diabetes Mine, Healthline, T1D Exchange, Diabetes Strong y más. En su tiempo libre le gusta saltar la cuerda, andar en monopatín con sus hijas o caminar con su chico guapo y su perro.
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