Si utilizas insulina u otro medicamento que reduzca la glucosa (azúcar) en sangre para manejar tu diabetes, deberías tener glucagón de emergencia contigo. No importa cuál sea tu A1C ni si nunca has tenido un episodio de hipoglucemia severa.
La diabetes no siempre es predecible y con frecuencia trae situaciones inesperadas, sin importar el tipo que tengas. Por eso deberías tener glucagón de emergencia. Punto.
Los médicos de atención primaria no siempre conocen el glucagón
Muchas personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 no siempre tienen acceso regular a endocrinólogos, que son especialistas en el tratamiento de la diabetes. Con frecuencia, en su lugar consultan a un médico de atención primaria.
Es posible que tu médico principal no conozca todos los tipos de glucagón disponibles actualmente. Por eso es importante acudir a la consulta preparado, con preguntas y con algo de información. Esto te ayudará a expresar lo que necesitas y a asegurarte de recibir el tipo de glucagón que prefieres.
También puedes pedir una receta de glucagón de emergencia que esté cubierta por tu seguro. A veces, tu preferencia y lo que el seguro cubre no son lo mismo. Es buena idea hablar de esto con tu médico, como veremos más adelante.
Antes de hablar sobre una receta de glucagón de emergencia, revisemos primero lo básico sobre qué es el glucagón y cómo funciona.
Glucagón de emergencia: lo básico
El glucagón es una hormona que le indica al hígado que libere glucosa almacenada, llamada glucógeno, hacia el torrente sanguíneo. Las inyecciones de glucagón de emergencia pueden ayudar a elevar la glucosa en sangre durante episodios de hipoglucemia severa, cuando la glucosa en sangre cae a 55 mg/dL (3.1 mmol/L) o menos.
Durante décadas solo existía una opción —y era complicada de usar—, pero hoy existen varios productos nuevos y mejorados de glucagón de emergencia, entre ellos:
- Glucagón nasal — Baqsimi®: glucagón de emergencia que se administra por la nariz.
- Pluma de glucagón — Gvoke HypoPen®: inyección de glucagón premezclado que se presiona contra el muslo. El dispositivo autoinyector permite administrarlo de forma rápida y sencilla. También está disponible en jeringa precargada (PFS).
- Jeringa precargada de glucagón — Gvoke Kit®: glucagón premezclado en un vial que incluye una jeringa, lo que permite cargar la dosis manualmente e inyectarla directamente en el muslo.
- Pluma de glucagón — Zegalogue®: también es un glucagón premezclado disponible como autoinyector fácil de usar. También está disponible en jeringa precargada (PFS).

¿Por qué es importante que las personas con diabetes tengan glucagón?
Cuanto más tiempo vivas con diabetes, mayor es el riesgo de presentar hipoglucemia severa. Esto puede ocurrir porque tu cuerpo podría dejar de advertirte cuando tu glucosa en sangre está demasiado baja, una condición conocida como hipoglucemia sin síntomas de alerta. No siempre sucede, pero tampoco es algo poco común.
A medida que pasan los años viviendo con diabetes, el cuerpo experimenta distintos cambios. Incluso una pequeña cantidad de insulina adicional a la que tu cuerpo necesita puede provocar una baja severa. Si tienes diabetes y utilizas insulina, los niveles bajos de glucosa a menudo son difíciles de evitar, incluso cuando intentas prevenirlos.
La mayoría de los niveles bajos de glucosa pueden tratarse con 15 gramos de carbohidratos de acción rápida, como caramelos duros o jugo, y luego esperar 15 minutos. Sin embargo, un solo episodio de hipoglucemia severa puede provocar una convulsión u otras complicaciones potencialmente mortales.
Puede que pasen años sin que necesites usar glucagón de emergencia, pero es buena idea ser proactivo y tenerlo disponible por si acaso.
El glucagón de emergencia puede salvarte la vida en situaciones como:
- Cuando estás inconsciente y no puedes ingerir carbohidratos de acción rápida como tabletas de glucosa, polvos, geles, gomitas, caramelos, refresco o jugo.
- Cuando estás teniendo una convulsión.
- Cuando estás vomitando de forma excesiva y no puedes consumir carbohidratos.
- Cuando accidentalmente aplicaste demasiada insulina o utilizaste el tipo de insulina incorrecto.
- Cuando aún estás consciente pero sientes que podrías desmayarte.
Por lo general, un familiar o amigo puede administrar el glucagón de emergencia si estás inconsciente o teniendo una convulsión debido a una hipoglucemia severa. Es importante informar a tus familiares y amigos dónde guardas tu glucagón y enseñarles cómo usarlo.
Cómo pedir a tu médico una receta de glucagón de emergencia
Puedes solicitar una receta de glucagón de emergencia la próxima vez que veas a tu médico, dejando un mensaje por teléfono o a través de tu portal de salud en línea. No es algo complicado ni requiere estudios adicionales.
Si utilizas insulina, tu médico debería estar de acuerdo en que es una herramienta esencial para manejar la diabetes de forma segura.
¿Mi seguro cubrirá el glucagón?
Cada seguro es diferente. Esto significa que podrías tener que seguir reglas distintas dependiendo de tu seguro, tu diagnóstico y la forma en que manejas tu salud. No te preocupes demasiado por esto; simplemente es útil saberlo para mantener la calma y saber qué hacer si ocurre.
Los seguros a veces pueden ser complicados, pero con cada nueva receta aprenderás más sobre el proceso, por lo que la próxima vez será más fácil. Tu equipo de atención médica puede apoyarte si esto sucede.
Algunas razones por las que un seguro puede negar la cobertura de glucagón de emergencia incluyen:
- Exclusiones del formulario o alternativas preferidas. Un formulario es una lista de medicamentos de marca y genéricos que tu seguro cubre. Si un medicamento no está en esa lista, significa que tu seguro prefiere otro.
- Necesidad de autorización previa. La autorización previa es la aprobación que el seguro requiere antes de cubrir un servicio, tratamiento o medicamento en situaciones que no son de emergencia. El seguro puede solicitar esta autorización cuando tu médico envía la receta.
- Errores administrativos. También conocidos como errores en la oficina clínica. La atención médica sigue siendo un proceso humano, y los errores en la documentación pueden provocar rechazos automáticos.
Si tu seguro dice que no cubrirá tu receta, no te desanimes. Llama para averiguar la razón y habla con tu médico sobre los siguientes pasos. No aceptes el primer “no”. El glucagón de emergencia debería ser parte de tu kit de herramientas para manejar la diabetes.
Los programas de asistencia para pacientes (PAP) y las tarjetas de copago también pueden ayudar a que las personas obtengan glucagón de emergencia a un costo más accesible, ya que puede seguir siendo costoso incluso cuando el seguro lo cubre.
¿Por qué mi médico no conoce el glucagón?
Puede que tengas que explicarle a tu médico por qué una persona con diabetes que usa insulina u otros medicamentos que reducen la glucosa en sangre necesita glucagón de emergencia. Aunque esto puede sentirse abrumador, trata de no desanimarte.
Mantén una actitud positiva y recuerda que cada persona de tu equipo de salud también atiende a muchos otros pacientes. Tu salud es importante y nadie conoce mejor tu historia personal que tú. Puede que necesites compartir más sobre tu experiencia para ayudar a que la conversación sea más completa.
Recuerda: tu profesional de salud está de tu lado y quiere lo mejor para ti. A veces simplemente necesitas decirle cuál es la mejor opción para ti, con respeto y claridad, durante tus consultas.
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